Esta es la última vez que escribo sobre ti. No porque ya no importes, sino porque finalmente entendí que mi vida no puede quedarse esperando el final de una historia que ya terminó. Te quise con todo lo que sabía querer en aquel momento. Cometí errores, tú también. Fuimos felices y también nos hicimos daño. Hoy no quiero recuperar nada. Solo quiero agradecerle a aquella versión de mí que tuvo el valor de amar. Y a ti, simplemente gracias por haber formado parte de mi historia.