Durante mucho tiempo pensé que necesitaba una explicación para poder olvidarte. Quería saber cuándo cambiaste, por qué dejaste de quererme y si alguna vez dudaste de tu decisión. Luego entendí que ninguna respuesta iba a cambiar el final. Así que dejé de buscar explicaciones. Todavía tengo preguntas, pero ya no necesito que tú las respondas para poder seguir adelante.