La última noche que estuvimos juntos vimos una película que ninguno de los dos terminó de mirar. Tú te quedaste dormida en mi hombro y yo no quise moverme porque tenía miedo de despertarte. Ahora pienso que quizá fue la última vez que tuve la oportunidad de abrazarte sin saber que estaba perdiendo algo. Desde entonces nunca he vuelto a ver esa película.