Todavía recuerdo la primera vez que te vi. Llevabas una chaqueta azul y estabas intentando abrir una puerta que no funcionaba. Me acerqué para ayudarte y terminamos riéndonos durante varios minutos. Nunca imaginé que ese pequeño momento cambiaría mi vida. Años después, sigo recordando el color de aquella chaqueta. Es extraño cómo el corazón guarda detalles que la memoria debería haber olvidado.